5 oct. 2010

Se va el Verano

Hay un pez tatuado en su tobillo
con trazos de agua que remansan
un océano fácil, un cenit en fuga.
Caminante ocioso entre las calas
te ves en tu deambular
sorprendido de blancas embarcaciones.
La respiración, el choque que labra
un haz de líneas tendidas con parsimonia y desnudez,
como si hubiera techo pero más lindo
se viste a veces de algodón, a ratos, indeciso, se desviste
dando desfiladeros a su luz y entonces
tus ojos en extravío lo surcan con rastro de recuerdo,
reflejo de gaviotas interrogantes,
alzamiento torpe y primero de un vuelo.
Llaman a sosiego voces de bañistas,
sorprendidos de blancas embarcaciones.
La brisa sopla del este
como sombra de clarines,
como sombra canturreando más honda que el silencio
y queda en la arena el crepúsculo,
en las olas los colores, bancos de coral
en libertad por las redes que cantan y la leve claridad
menguante,
nacida bajo el mar
que ahora, retorna a su descanso.

2 comentarios:

  1. Pues sí que molaba el verano; no más que el poema, desde luego, pero casi...

    Un abrazo!

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  2. Jajaja muchas gracias. Un abrazo, y a ver si nos vemos por la Hispacón.

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